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Trotamundos del corrugado

De Italia hasta Argentina, de Nueva York a Miami, del papel al cartón y del producto al servicio

 

Cynthia Briceño Obando / prensa@revistacorrugando.com 

 

Augusto Cavallini

Director comercial de HaperLove para México, Centro y Suramérica     Ingeniero Mecánico Industrial

 

De Italia hasta Argentina, de Nueva York a Miami, del banco al cartón, del producto al servicio.

El impresionante viaje que trajo a Augusto Cavallini al mundo del corrugado; pasando por Italia,  Argentina, Brasil, Sao Paulo, Venezuela, Colombia y Estados Unidos solo es comparable con su larga trayectoria como ingeniero mecánico industrial, su reconocido carisma y su imponente estatura.

Augusto Cavallini, director de HarperLove para México, Centro y Suramérica, es reconocido en la industria del corrugado latinoamericano como un integrante destacado, un profesional y amigo dentro del círculo de proveedores de la industria que por 30 años ha mantenido una presencia constante y ha influido en el servicio personalizado y cercano que caracteriza a la empresa que representa.

De papel y cartón 

El primer contacto de don Augusto con el mundo del papel y cartón lo tuvo en los EE.UU., luego de su paso por varias experiencias laborales, entre las que se cuenta incluso el ser miembro del cuerpo de seguridad del Presidente de la Republica de Italia su país y representante y directivo de la Banca Nazionale del Lavoro. 

Se dio, cuando fue contratado por Fabio Perini SpA, empresa dedicada a la fabricación de maquinaria papel tissue y servilletas,  donde además,  redescubrió su gusto por la ingeniería mecánica y el mundo industrial. 

En 1989,  Fabio Perini adquirió Fosber, otra líder italiana, vinculada al desarrollo de maquinaria y equipos para la elaboración de papel y al cartón y ahí se dio el enlace definitivo con los empaques corrugados. 

No obstante, su conocimiento más cercano con la industria del cartón ondulado se dio través de una entrevista de trabajo, organizada en el marco de la Convención de ACCCSA de 1992 en Cartagena de Indias, por Katherine y Ron Harper, dueños de Harper/Love Adhesive Corp., una empresa estadounidense, especializada en aditivos y adhesivos para la industria corrugadora. 

Esta estrevista y su posterior trabajo con la compañía lo unieron definitivamente al mundo cartonero latinoamericano. Curiosamente la primera persona que conoció en la industria del corrugado fue Napoleon Montesinos, representante HarperLove para Latino America que falleció en el 1991 en Costa Rica. También compartió con Jim Carbone unos años,  el trabajo de representantes de ventas y servicio de HarperLove.

Servicio y cercanía

“Llegue a Haper con muchas ganas de hacer cosas nuevas, pero poniendo en práctica lo aprendido. De Perini aprendí que se vende maquinaria y servicio, siempre junto“, asegura Cavallini, quien esta convencido de que esta ha sido la clave de su éxito y el del Harper en la región.

Otra seña de identidad de su gestión es la cercanía con los líderes de la industria y los equipos técnicos en cada planta de producción. 

Antes de la pandemia por Covid- 19 era todavía usual ver a Cavallini viajando por toda Latinoamérica; visitando plantas, reuniéndose con amigos y aprendiendo en sitio de las necesidades de productos, insumos y asistencia técnica que requieren sus clientes.

Por supuesto que en este trabajo no esta solo. Cuenta con un equipo de 8 representantes de ventas país, profesionales con un alto nivel de conocimiento técnico,  que ha reclutado por años para mantener el compromiso de servicio que caracteriza su gestión como líder comercial. 

Casi completa 32 años vinculado con la industria corrugadora latinoamericana. Vivir en Miami, le ha dado la ventaja de conocer además el mercado norteamericano, identificando diferencias y oportunidades para cada uno.

Bajo ese prisma, Cavallini asegura que la calidad del producto desarrollado por las cartoneras de México hasta Argentina es de altísimo nivel, pudiendo competir con la producción de cualquier planta en Estados Unidos o Europa. Este alcance, señala, ha sido posible gracias a un salto tecnológico importante producido en los últimos 10 años e impulsado por fuertes inversiones en equipo, maquinaria y formación técnica.

Aunque a esta altura, es seguro que el mundo del corrugado le guarda pocos secretos, Augusto Cavallini mantiene su interés en mantenerse vinculado y al día con este sector que lo vio crecer como profesional y le devolvió el gusto por su primera profesión. No piensa ahora en el retiro, aunque sabe que será parte de su futuro, quizás cercano.